Cada 2 de septiembre, Palencia celebra a su patrón, San Antolín, en una jornada festiva en la que religión, tradición e historia se dan cita en uno de los lugares más especiales de la ciudad como es la Catedral de Palencia.
Ese día, cientos de palentinos se acercan hasta la cripta de San Antolín para participar en las celebraciones y cumplir con una de las tradiciones más arraigadas de las fiestas, beber o recoger el agua del pozo de la cripta.
Pero ¿quién fue San Antolín y por qué está tan ligado a Palencia? Fue, según la tradición, un santo sirio del siglo IV. La historia de su vida está rodeada de elementos legendarios y su figura ha quedado especialmente vinculada a la ciudad francesa de Pamiers, donde recibió una importante veneración.
La propia Catedral de Palencia señala que la elaboración legendaria convirtió posteriormente a San Antolín en compañero de San Dionisio y mártir. Su relación con Palencia se encuentra precisamente en las reliquias que, según la tradición, llegaron a la ciudad durante el periodo visigodo.
La leyenda cuenta que el rey Sancho III de Pamplona se encontraba cazando cuando persiguió a un jabalí que terminó refugiándose en una cueva. Al entrar en ella y disponerse a abatir al animal, el monarca perdió de repente la movilidad de su brazo.
Ante lo sucedido, comprendió que se encontraba en un lugar sagrado. Fue en ese momento cuando Sancho III habría prometido restaurar el templo si recuperaba el movimiento de su brazo.
Esta historia está directamente relacionada con la actual cripta de San Antolín, situada bajo la Catedral de Palencia. Este es uno de los espacios más antiguos de la Catedral y constituye una pieza fundamental para comprender la historia del templo.
Está formada por dos espacios de diferentes épocas, una parte visigoda, de la segunda mitad del siglo VII, y una ampliación realizada en época románica, en el siglo XI.
La actual Catedral gótica comenzó a construirse en 1321 sobre los restos de templos anteriores. La cripta conserva precisamente parte de esas construcciones, lo que convierte la visita en un recorrido por diferentes etapas de la historia de Palencia. Además, la tradición ha mantenido este espacio estrechamente unido a la figura del santo y a sus reliquias.
El agua de San Antolín
Si existe una costumbre especialmente asociada a San Antolín en Palencia es la del agua de su cripta. Cada 2 de septiembre, con motivo de la festividad del patrón, se abre y se distribuye entre los asistentes el agua de su pozo.
El Ayuntamiento de Palencia destaca esta tradición como uno de los ritos que los palentinos repiten cada año, con la creencia de obtener el favor del santo. La tradición continúa reuniendo a numerosos vecinos. En 2025, por ejemplo, se repartieron más de 500 litros de agua durante esta jornada.
Para muchos palentinos, acudir a la cripta cada 2 de septiembre forma parte de las propias fiestas de San Antolín, ya sea por devoción, por tradición familiar o por ambas razones.
Así, la figura de San Antolín sigue vigente en la ciudad siglos después de que su culto quedara vinculado a Palencia y, por eso, cada 2 de septiembre, cuando los palentinos vuelven a bajar a la cripta, esa historia vuelve a formar parte del presente.
